Louis se queda en casa en Wimbledon. De nuevo.

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Se cortó el césped. Las gradas se llenaron. El príncipe Luis no pasó el corte.

Una vez más, la familia real se reunió en la cancha central sin su hijo menor.

La caja, no el niño

El 12 de julio concluyó la final masculina con Jannik Sinner llevándose el título contra Alexander Zverev. ¿Dentro del Palco Real? Kate Middleton, el príncipe William, George y Charlotte.

Kate cumple su papel de patrona del All England Club. Es un trabajo, no una fiesta.

George tiene 12 años ahora. Charlotte tiene 11 años. Han estado bailando este baile por un tiempo. Louis, de 8 años, observaba desde la barrera. Se perdió su ventana de debut. ¿O él?

Las matemáticas son correctas. Tenía la misma edad cuando George y Charlotte asistieron por primera vez. ¿Por qué entonces la exclusión?

Louis estaba muy molesto porque no vendría.

Eso fue en 2023. Kate le dijo a People en aquel entonces lo miserable que se sentía su hijo menor cuando Charlotte fue por primera vez.

George fue el año pasado. Charlotte fue esta vez. Miran con impaciencia.

Louis no encaja en el molde.

Es conocido por ser… enérgico. Juguetón. Tonto. Sentarse durante horas jugando tenis requiere quietud. Silencio. Disciplina. Louis tiene un historial documentado de lucha con esos rasgos exactos en funciones oficiales.

Imagínese intentar mantener esa quietud durante un partido de cinco sets.

El sueño del recogepelotas

No está resentido por el tenis en sí. Nada de eso.

Jenna Fontanilla, una recogepelotas de 18 años, se reunió con la Princesa de Gales el día antes de la final. Ella compartió un detalle encantador sobre el niño en Kensington.

Louis quiere ser recogepelotas.

Le preguntó a Kate cómo se hace. Ella le dijo que es un trabajo duro. Implica coordinación y prisa en la cancha. Fontanilla encontró dulce la interacción. Muestra dónde está la mente de Louis. No los palcos. La línea de base.

Juego de espera

Quizás todavía no pueda soportar el aburrimiento de la experiencia VIP. Quizás necesite libertad para moverse.

¿El año que viene traerá el cambio?

No hay garantía. Pero la pasión por el deporte es real. Si alguna vez pisa esas canchas de césped como recogepelotas, tendrá mucho más sentido que sentarse tranquilamente en una caja.

O tal vez sólo necesita un verano más para crecer.