Por qué sus hábitos de almacenamiento sobrantes podrían ser más riesgosos de lo que cree

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Almacenar las sobras es un ritual diario en la mayoría de los hogares, pero los materiales que utilizamos para sellar nuestros alimentos (específicamente envoltorios de plástico y papel de aluminio) conllevan compensaciones ocultas. Si bien estos artículos de conveniencia son básicos en las cocinas de todo el mundo, conocimientos científicos recientes sugieren que lo que envuelves importa tanto como cómo lo envuelves.

James Rogers, Director de Seguridad Alimentaria de Consumer Reports, enfatiza que ninguno de los materiales es universalmente superior. En cambio, la seguridad de su almacenamiento depende de la interacción química entre el embalaje y el tipo específico de alimento que se almacena. Comprender estas interacciones puede ayudar a prevenir la filtración de sustancias químicas no deseadas en sus comidas.

Los riesgos de la envoltura de plástico

La envoltura de plástico suele ser la opción preferida por su facilidad de uso, pero presenta riesgos específicos cuando entra en contacto con ciertos alimentos.

  • Los alimentos grasos están prohibidos: La principal preocupación con las envolturas de plástico es la lixiviación química. Los alimentos grasos, como el queso, las carnes o las salsas aceitosas, pueden actuar como disolventes, arrastrando sustancias químicas del plástico a los alimentos.
  • El calor aumenta el peligro: Calentar los alimentos mientras todavía están envueltos en plástico aumenta significativamente la probabilidad de transferencia química. Esto es particularmente peligroso si el envoltorio está en contacto directo con la superficie caliente del alimento.
  • No todo el plástico es creado igual: Es fundamental distinguir entre plásticos comerciales y domésticos. Los envoltorios comerciales suelen contener cloruro de polivinilo (PVC) y aditivos como ftalatos o BPA, que están relacionados con efectos nocivos para la salud. Sin embargo, la mayoría de los envoltorios de plástico domésticos están hechos de polietileno, que generalmente carece de estos aditivos específicos.

Consejo de experto: Cuando compre envoltorios de plástico, busque etiquetas que indiquen explícitamente “sin BPA” o “sin ftalatos” para asegurarse de que está utilizando la variedad de polietileno más segura.

Los peligros ocultos del papel de aluminio

El papel de aluminio a menudo se percibe como una alternativa “natural” al plástico, pero conlleva su propio conjunto de riesgos químicos, particularmente cuando se expone al calor o a ingredientes reactivos.

  • Ingredientes reactivos: El aluminio es un metal reactivo. Cuando entra en contacto con alimentos ácidos o salados, se produce una reacción química que hace que el aluminio se filtre en los alimentos. Los culpables más comunes son los tomates, las frutas cítricas y los adobos a base de vinagre.
  • Cambios sensoriales: Este proceso de lixiviación no sólo plantea un posible problema de salud; también puede alterar el sabor y la apariencia de los alimentos, lo que a menudo resulta en un sabor metálico o decoloración.
  • Preocupaciones por el calentamiento: Si bien nunca debes calentar papel de aluminio en el microondas, usarlo en el horno para hornear o recalentar también puede facilitar la transferencia química, especialmente si la comida es ácida o salada.

Cómo almacenar las sobras de forma segura

Para minimizar la exposición a sustancias químicas potencialmente dañinas, los expertos recomiendan algunos ajustes simples en su rutina de almacenamiento:

  1. Haga coincidir el material con la comida:
  2. Utilice papel de aluminio para alimentos grasos (como carnes o quesos) donde el plástico podría filtrar sustancias químicas.
  3. Utilice envoltorio plástico para alimentos ácidos o salados (como tomates o cítricos) donde el aluminio reaccionaría.
  4. Minimice el contacto: Siempre que sea posible, evite que el material de envoltura toque la comida directamente. Por ejemplo, envuelva la parte superior de un plato sin apretar de modo que el papel de aluminio o el plástico cubra el recipiente sin presionar contra la comida.
  5. Limite el tiempo de almacenamiento: Cuanto más tiempo los alimentos permanezcan en contacto con los materiales de embalaje, mayor será el riesgo de lixiviación química. Guarde las sobras durante el menor tiempo necesario.

La alternativa superior: envases de vidrio

Si buscas la opción más segura, los envases de vidrio son el claro ganador. A diferencia del plástico o el aluminio, el vidrio no es reactivo y no filtra sustancias químicas en los alimentos, independientemente de su acidez, salinidad o calor. Son seguros para recalentar en el horno o microondas y proporcionan una solución duradera y a largo plazo para el almacenamiento de alimentos.

Conclusión: Si bien el envoltorio plástico y el papel de aluminio son convenientes, no están exentos de riesgos. Los alimentos grasos deben mantenerse alejados del plástico y los alimentos ácidos deben mantenerse alejados del aluminio. Para obtener la solución de almacenamiento más segura y versátil, invertir en recipientes de vidrio es la mejor opción para la salud y la calidad de los alimentos a largo plazo.